Escuchando una muy especial música para mi hermano y para mí, se me
ocurrió escribir.
Puse en la pc al grupo The Temptation para escuchar simplemente y eso,
sólo eso me removió capas de tiempo dormidas. Lo llamé a mi hermano y le hice
escuchar, automáticamente dijo “los temas de la heladería”. Y era así.
Él y yo tuvimos una heladería en 1974. Ubicaos en el año ¡1974!
Nos prestaron un local en Paso del Rey, y con Néstor decidimos poner
una heladería. Después de trabajar hasta altas horas de la madrugada, decorándola
con salpicrete blanco en las paredes y el cielo raso negro mate, con un cristal
(de la antigua vidriera) con las figuras de Don Quijote y su fiel escudero,
pintados por el loco Andrés, se inauguró.
No era una heladería común. Primero su nombre, Barataria, la ínsula que
gobernó Don Sancho Panza, fiel escudero de Don Quijote. Por eso el nombre. Un
hecho casi quijotesco. Teníamos 17 y 18 años. Por esa época mi hermanito tuvo
un altercado con nuestros viejos y se fue de casa por un mes. Y por solidaridad
me fui con él. Dormíamos en una habitación de la casona vieja. Lógicamente nos
duró un mes el encontronazo.
Trabajábamos bastante bien durante el día pero lo mejor era a la
noche, cuando los fines de semana salían los amigos (que conquistábamos con los
helados y copas heladas), de los boliches bailables que había en Paso del Rey
en esa época. Poníamos esta música, en un modesto y cumplidor Winco que
conectábamos a un parlante y se organizaban improvisadas veladas danzantes con
música soul, funk y hablábamos, hablábamos hasta que se hacía de día. Nos
manejábamos con la Siambreta del viejo que era como nuestra. Fue una época de
oro. De cafés y Don Pedros inocentes.
Toda una franja de vivencias irrepetibles, que nos dejó una gran
experiencia, tanto en lo económico como en lo afectivo.
Para mí, tanto escuchar un tema como ver una foto viejos, es un
disparador muy útil. Útil ?
Necesario. Para poder transcurrir.