domingo, 20 de enero de 2013

Mis hijos en San Pedro


Que felices se ven!!!!
Después de ver la foto de Nacho en San Pedro, nadie diría que estaba partido al medio. Que su sufrimiento y sentimiento de soledad, podía palparse. Pero estábamos nosotros, sus hermanos y padres, soportándolo, confortándolo. Gonzalo llegó más tarde en la moto y traía a Mirtus!!! Se bancó 230 km en moto, la negra. Que hacía más de 30 años que no subía a una moto. Se lo veía grande al Negro querido. Con estupor en su cara y desconsuelo en las manos. Pero, siempre pero, no lo dejábamos solo. Cuando mostró la pesca (el único que pescaba) y Santiaguito lo bancaba, la Nena le sacaba fotos. Miles.
Es que San Pedro, nos traía tantos recuerdos. Cuando íbamos con ellos y pasamos findes de pesca algo infructuosa y playa de rio. Disfrutábamos con ellos, como siempre cocinando en el asador. Durmiendo en las carpas. Porque armar las carpas era toda una pasión. Fijarnos dónde estaba la sombra de mañana. El viento.
Encontrar el camino de vuelta, después de una discusión con tus hijos es algo difícil. Tiendo a callarme y no responder, por miedo a decir algo que provoque más distancia en el diálogo.
Los observo y a pesar de estar algo amoscado por lo que me dicen, los adoro en silencio y me regodeo en mi orgullo descubriendo la capacidad discursiva, el conocimiento de los temas, la dialéctica que utilizan y el convencimiento en el motivo de la discusión.
Me estaré volviendo más viejo, de lo que dicen mis huesos?
Lo que me deja más tranquilo es que me encuentro reconociendo algunos argumentos suyos.
Y que no dejaremos de estar a su lado, aunque de soslayo, aunque no nos escuchen y no dejen que sepamos sus pesares.
Que sean personas.