Que
felices se ven!!!!
Después
de ver la foto de Nacho en San Pedro, nadie diría que estaba partido al medio.
Que su sufrimiento y sentimiento de soledad, podía palparse. Pero estábamos
nosotros, sus hermanos y padres, soportándolo, confortándolo. Gonzalo llegó más
tarde en la moto y traía a Mirtus!!! Se bancó 230 km en moto, la negra. Que
hacía más de 30 años que no subía a una moto. Se lo veía grande al Negro
querido. Con estupor en su cara y desconsuelo en las manos. Pero, siempre pero,
no lo dejábamos solo. Cuando mostró la pesca (el único que pescaba) y
Santiaguito lo bancaba, la Nena le sacaba fotos. Miles.
Es
que San Pedro, nos traía tantos recuerdos. Cuando íbamos con ellos y pasamos
findes de pesca algo infructuosa y playa de rio. Disfrutábamos con ellos, como
siempre cocinando en el asador. Durmiendo en las carpas. Porque armar las
carpas era toda una pasión. Fijarnos dónde estaba la sombra de mañana. El
viento.
Encontrar
el camino de vuelta, después de una discusión con tus hijos es algo difícil. Tiendo
a callarme y no responder, por miedo a decir algo que provoque más distancia en
el diálogo.
Los
observo y a pesar de estar algo amoscado por lo que me dicen, los adoro en
silencio y me regodeo en mi orgullo descubriendo la capacidad discursiva, el
conocimiento de los temas, la dialéctica que utilizan y el convencimiento en el
motivo de la discusión.
Me
estaré volviendo más viejo, de lo que dicen mis huesos?
Lo
que me deja más tranquilo es que me encuentro reconociendo algunos argumentos
suyos.
Y
que no dejaremos de estar a su lado, aunque de soslayo, aunque no nos escuchen
y no dejen que sepamos sus pesares.
Que
sean personas.

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