Herramientas
Esta es una imagen de Nachito, mi hijo. Dijimos que a partir de imágenes empezaríamos a conversar. Salió redondo. Quería expresar que para mí siempre fueron muy importantes las herramientas. Parece obvio, empero provengo de una familia que usaban mucho las herramientas. Carpintería, plomería, construcción, instrumentos de música, jaulones para pajaritos, etc., para uso hogareño. Cuando éramos recién casados, mi abuelo Antonio me cedió algunas de su propiedad. Antes de partir a USA, mi amigo Alan Fairclough, me trajo su gran tesoro, herramientas de su abuelo y de él mismo. Sabía a quién se las dejaba. En el transcurso de mi vida fui adquiriendo elementos preciosos, que siempre usé y enseñé a usarlas a mis hijos. Y la vida me dio revancha. Mis hijos me acompañan en esa noble tarea de usar sus manos con herramientas que los ayudan a seguir para adelante. Por ejemplo: Santi en el Jeep, Gonza en su Jawa o su casa, hasta Agus en su hábitat, las usó. Y ahora Nachito cumpliendo su sueño, a partir de palletes cedidos se hace su mobiliario para poder seguir la rutina tan simple de vivir, de crecer a la distancia. Algunos creerán imprescindibles los lápices, alguna máquina de fotos, o un instrumento. Para mí las herramientas me esperan pacientemente y retribuyen generosamente el amor que uno les tiene. Pueden usarse para dañar, robar o matar. Pero las herramientas dan revancha, y testimonian que uso se les da. Gastadas siguen prestando un servicio invalorable. No tienen alma, tienen propósito de existencia. Y viendo la foto de mi hijo haciendo su propia cama, calma mi ansiedad por ayudarlo. Aunque me cueste reconocerlo, es adulto y no me necesita para hacer su propia vida.
Esta es una imagen de Nachito, mi hijo. Dijimos que a partir de imágenes empezaríamos a conversar. Salió redondo. Quería expresar que para mí siempre fueron muy importantes las herramientas. Parece obvio, empero provengo de una familia que usaban mucho las herramientas. Carpintería, plomería, construcción, instrumentos de música, jaulones para pajaritos, etc., para uso hogareño. Cuando éramos recién casados, mi abuelo Antonio me cedió algunas de su propiedad. Antes de partir a USA, mi amigo Alan Fairclough, me trajo su gran tesoro, herramientas de su abuelo y de él mismo. Sabía a quién se las dejaba. En el transcurso de mi vida fui adquiriendo elementos preciosos, que siempre usé y enseñé a usarlas a mis hijos. Y la vida me dio revancha. Mis hijos me acompañan en esa noble tarea de usar sus manos con herramientas que los ayudan a seguir para adelante. Por ejemplo: Santi en el Jeep, Gonza en su Jawa o su casa, hasta Agus en su hábitat, las usó. Y ahora Nachito cumpliendo su sueño, a partir de palletes cedidos se hace su mobiliario para poder seguir la rutina tan simple de vivir, de crecer a la distancia. Algunos creerán imprescindibles los lápices, alguna máquina de fotos, o un instrumento. Para mí las herramientas me esperan pacientemente y retribuyen generosamente el amor que uno les tiene. Pueden usarse para dañar, robar o matar. Pero las herramientas dan revancha, y testimonian que uso se les da. Gastadas siguen prestando un servicio invalorable. No tienen alma, tienen propósito de existencia. Y viendo la foto de mi hijo haciendo su propia cama, calma mi ansiedad por ayudarlo. Aunque me cueste reconocerlo, es adulto y no me necesita para hacer su propia vida.
Si...
Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando los que te rodean
la han perdido y te culpan a ti.
Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero también aceptar que tengan dudas.
Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no dejas lugar al odio
Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.
Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes experimentar el triunfo y la derrota,
y tratar a esos dos impostores exactamente igual.
Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando los que te rodean
la han perdido y te culpan a ti.
Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero también aceptar que tengan dudas.
Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no dejas lugar al odio
Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.
Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes experimentar el triunfo y la derrota,
y tratar a esos dos impostores exactamente igual.
Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
tergiversada
por villanos para engañar a los necios.
O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,
y aremangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.
Si puedes hacer un montón con todas tus ganancias
y arriesgarlas a una sola tirada ;
y perderlas, y empezar de nuevo desde el principio
y no decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios
y tendones,
a cumplir con tu deber mucho después de haberlos agotado,O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,
y aremangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.
Si puedes hacer un montón con todas tus ganancias
y arriesgarlas a una sola tirada ;
y perderlas, y empezar de nuevo desde el principio
y no decir ni una palabra sobre tu pérdida.
Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios
y resistir cuando ya no te queda nada
más que la voluntad de decirles: "¡Resistid!".
Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
o caminar junto a reyes, y no perder el buen sentido.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado.
Si puedes llenar el inexorable minuto,
con una trayectoria de sesenta valiosos segundos
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más: ¡serás un Hombre, hijo mío!
más que la voluntad de decirles: "¡Resistid!".
Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
o caminar junto a reyes, y no perder el buen sentido.
Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado.
Si puedes llenar el inexorable minuto,
con una trayectoria de sesenta valiosos segundos
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más: ¡serás un Hombre, hijo mío!
Rudyard Kipling.

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