miércoles, 29 de agosto de 2012

Mi amor late


La miro venir a mí y me enamoro otra vez como si fuera la primera vez que la vi a los diecisiete. Menuda y no frágil. Decidida y airosa. Con un movimiento de cadera que, cuando era adolescente me volvía loco y ahora me hace reflexionar sobre nuestro pasado y nuestro futuro. Tenía catorce y me asombró por su inteligencia y vivacidad.
La veo cuando aspira el perfume de su flor preferida, entrecerrados sus hermosos y maduros ojos pardos. Sus cejas arqueadas orlándolos y asombrándose de encontrar un aroma distinto de los manjares que elabora al mediodía de laburo.
Cuando cae el pelo sobre su rostro, como si yo mismo la acariciara, me enamoro otra vez.
O si posa su mano experimentada de madre, en mi mejilla atormentada de circunstancias, con un dejo de consuelo y compromiso.
O si me abraza, cobijándome como una amiga, en un trance jodido.
Y si me desgarra hablándome de un despropósito que cometí.
Es como si la viera por vez primera.
Me encuentro extrañándola.
El aire que compartimos.
El ansia que no decimos.
El encuentro decidido.
La veo cuando se aleja y ya la extraño, aunque sea un momento.
Y que no se dé vuelta y sus hombros se inclinen…
Mi corazón late y lo siento.
Ella me abduce y me somete con sus razones ante mis sinrazones.
Cuando se duerme en los viajes, suelo observarla y veo el paso del tiempo y quiero que se despierte y me siga mirando. Como cuando teníamos alas y creíamos que el mundo era para nosotros.
Que me siga mirando.
Toda la vida

1 comentario:

  1. Aunque mis párpados pesen,
    O mis ojos se bañen en lágrimas,
    Aun si el sol me encandila y me cueste encontrarte,
    Si el cielo está gris y la noche es muy oscura.
    Aunque los sueños se acaben
    Y ya no tenga alas.
    Te seguiré buscando, esperando ,
    Te seguiré soñando, te seguiré mirando,
    Desde el alma y en mi corazón nuestro amor continuará uniéndonos
    Y solo por eso el mundo seguirá siendo nuestro…

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