Estimado Leo, quiero que sepas
que en mi caso, no se ha perdido la sensibilidad, sólo ha sufrido un síndrome
de encapsulamiento. Típico de mi edad, sobre todo teniendo en cuenta la altura
del milenio en que nos encontramos. Pero intentaré llegar a vos con algo de mi
cosecha.
En el
mundo vertiginoso que a diario
Enerva
las ganas de compartir.
No hace
falta competir,
Adular,
coimear, delinquir.
Sí, es
necesario gritar.
Que la
poesía no ha muerto!
(Que esto
pasa, no es cuento).
Pasado,
presente o porvenir.
Dicen las fibras que entonces,
Podés llegar
a sentir
Percibís
los tonos mejores
De una
mejilla arrebolada
Como la
piel de tu amada,
Compañera
de fortunas,
Tensa bajo
las caricias
Que
gratifican la mano trémula.
Siente
que tus ojos pacen
En la superficie
de su vientre
Y el
aliento surge fuerte
Como
queriendo quemar
Ese
negroazul de pleamar
Como de
arena crujiente!
Quedan
tus dedos dolidos
De apretar
fuerte tus manos.
Cierra tu
boca, a desgano
Dejando inconcluso
un suspiro.
Y la
noche se hará día,
Postergando
así un reproche.
Y la luz
se hará prosa, verso, derroche
En tu
alma, de ambrosía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario