jueves, 12 de julio de 2012

Sensible


 

 

Estimado Leo, quiero que sepas que en mi caso, no se ha perdido la sensibilidad, sólo ha sufrido un síndrome de encapsulamiento. Típico de mi edad, sobre todo teniendo en cuenta la altura del milenio en que nos encontramos. Pero intentaré llegar a vos con algo de mi cosecha.

En el mundo vertiginoso que a diario
Enerva las ganas de compartir.
No hace falta competir,
Adular, coimear, delinquir.

Sí, es necesario gritar.
Que la poesía no ha muerto!
(Que esto pasa, no es cuento).
Pasado, presente o porvenir.

 Dicen las fibras que entonces,
Podés llegar a sentir
Percibís los tonos mejores
De una mejilla arrebolada

Como la piel de tu amada,
Compañera de fortunas,
Tensa bajo las caricias
Que gratifican la mano trémula.

Siente que tus ojos pacen
En la superficie de su vientre
Y el aliento surge fuerte
Como queriendo quemar
Ese negroazul de pleamar
Como de arena crujiente!

Quedan tus dedos dolidos
De apretar fuerte tus manos.
Cierra tu boca, a desgano
Dejando inconcluso un suspiro.

Y la noche se hará día,
Postergando así un reproche.
Y la luz se hará prosa, verso, derroche
En tu alma, de ambrosía.

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