Marco Polo no tenía un barco y
descubrió nuevos mundos?, pues yo había
heredado una bici inglesa de mi tía Pocha, con la cuál he recorrido diversos
mundos, los que me rodeaban. Pero como sucede en muchas ocasiones, después de
tocar tierra en varias oportunidades (y no con las gomas precisamente), perdió
un poco el encanto. Era toda una aventura para mí, si hasta llevaba en el
manubrio los pichones de gorrión que traíamos de Punta Chica, cuando íbamos en
el Jeep de papá a bañarnos en el río. No me olvidaré jamás el terror que me
dieron los cangrejos que trajimos una vez de Punta Indio, no quería entrar en
el río después de lo que habían hecho con un antiguo hotel, en dónde alguna vez
había tocado el abuelo Antonio con la orquesta España. “Pero hijo, no te hacen
nada!!!!!”. La cuestión que después de una noche de tormenta fuerte, se
“escaparon”.
Hablando de tormentas, donde
estaba la casa era una zona muy baja de Moreno, entonces no había desagüe
pluvial. Cuando llovía mucho, nos despertaba a la madrugada, las paladas de
tierra de papá para sostener las inútiles maderas puestas ante las puertas.
Inútiles ya que el agua entraba por las rejillas del baño, de la cocina, del
lavadero. Y allá íbamos a levantar todo lo que se pudiera. Y estábamos horas
sobre sillas y mesas con mi hermano y el agua circulando libremente.
Ese ruido de las palas es imborrable, como el croar de
las ranas y sapos. A los que odié a partir de ese momento. Cómo corría el agua
!. Cuando nació Marisita, a mamá y a nosotros nos sacaron los bomberos. Se cayó
mi tío Omar en una de las zanjas. Cómo se puede olvidar uno, de esos detalles.
Como el vestido de terciopelo verde de mi vieja, cuando tomamos (prolijitos
nosotros), la comunión con Néstor. Tampoco me puedo olvidar que el domingo después de la comunión fui a confesión,
a intentar confesar algún pecadillo, pero como no tenía haber de ninguno, el
cura se enojó tanto que me echó pidiéndome que la próxima llevara algún pecado
para contar.
Por supuesto no era el mismo que me echó de la
sacristía cuando me estaba besando muy acaloradamente con la Cupo a los quince.
Pero esa es otra historia.
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